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sábado, 30 de marzo de 2019

MIL NOVECIENTOS TREINTA Y OCHO, Charles Simic

Poesía
Valparaíso Ediciones
2014
220 páginas
Gran descubrimiento poético Charles Simic. Este libro recoge una antología magnífica de más de 40 años de escritura poética, permite ver la evolución de este serbio que emigró a EEUU con 16 años. 
En todos sus poemas hay una sombra que no se desvanece; tras la aparente sencillez de lo que cuenta, se esconden las sensaciones que provoca en el lector, sensaciones de que algo que no está en el poema está ocurriendo.
En algunos de los poemas hay oscuridad y horror, todo ello rozado de pasada, como si solo el poema se hubiera impregnado levemente de esa atrocidad. En otros hay una atmósfera de miseria que te impregna a ti como lector.
En medio de un paisaje en el que todo parece normal, aparece de repente un verso que hace que todo salte en pedazos, o que introduce una vía de acceso a otro mundo. 
El poema que más me ha impresionado ha sido Hotel Insomnia. El ambiente y la noche, los ruidos, la oscuridad, la vista del muro a través de la ventana, "My Blue Heaven" al piano, el sollozo de un niño que podía ser su propio sollozo...
Una de las cosas que más me ha gustado de la edición es el tener la versión original al lado de la traducción. No me ha gustado la traducción en general, aunque al buscar algunos poemas, he visto traducciones muchísimo peores en la red. Quiero decir que la traducción es correcta, pero no me parece poética, o al menos no con la idea poética que desarrolla Simic en inglés. 
En resumen, un hermoso y enorme descubrimiento poético. 

lunes, 22 de enero de 2007

IDEAS PEREGRINAS

La verdad es que durante muchos días se me ocurren pequeñas cosas, pensamientos libres, las más de las veces peregrinos (de ahí el nombre del blog), que luego se me olvidan, y cada vez con más facilidad. Ya sé que apuntar las cosas es colaborar con el propio olvido (esta es una de las objeciones que según tengo entendido hacía Sócrates a la propia escritura frente a la transmisión a través de la memoria), pero hoy en día dada la ingente cantidad de información que manejamos, parece imposible ir por la vida sin apuntar las cosas. Algunas de las cosas que se me ocurren, si pasan cerca de mi casa, del lugar en el que me siento a escribir en mis cuadernos, son el objeto de un pequeño poema sin pretensiones, pero la mayoría de las cosas que pasan por mi mente suelen desaparecer, al menos en apariencia.
Hoy, al ver nevar en Valladolid, ¿por vez primera en este invierno?, he pensado en la cantidad limitada de veces que vemos nevar por estos pagos a lo largo de nuestra vida; ¿cuántas veces sucederá en una vida, 20, 30, 50, 100 veces?. No es importante.
He leído también similitudes entre el proceso con ETA y el final del IRA. No me convencen demasiado, y menos en estos momentos de desánimo, o de paréntesis, aunque quien sabe que pasará de aquí a unos meses. Parece claro, no obstante, que para acabar con ETA hace falta una mayoría electoral fuerte, así es que habrá que esperar.