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jueves, 9 de diciembre de 2021

LOS OJOS CERRADOS, Edurne Portela

 Novela 

Galaxia Gutenberg

2021

208 páginas

Excelente novela sobre el horror que debió suponer la Guerra Civil en los pueblos pequeños en los que todo el mundo se conocía mucho y en muchas familias había cuentas pendientes que saldar.
Cada capítulo es narrado por una persona diferente en varios planos temporales: el pasado que se remonta a los días de la guerra, algunos momentos posteriores en los que se manifiestan las consecuencias de aquellos hechos y el momento presente en el que parece cerrarse el círculo que se abrió ochenta años antes. 
El tono de cada capítulo oscila entre la crudeza y la poesía. El lenguaje es muy cuidado y, sobre todo al principio, el lector debe rellenar algunas sugerencias de la autora entre líneas. 
El libro deja entrever una cierta justicia poética. Aunque la autora no se posiciona éticamente, esta novela abre un debate sobre si quien comete actos viles y quien los apoya o calla puede tener después una vida sin consecuencias ni remordimientos. También habla de las relaciones de pareja, de la España vaciada y de la vida rural.
Me ha gustado mucho el ambiente tan cuidado de la vida en el pueblo, las descripciones de lugares y animales, alguna leyenda que se entrecruza con el relato y el esplendor y ocaso de muchos de los pueblos de nuestra geografía. 
En definitiva, una lectura cortita y muy entretenida que deja muchos posos y muchos hilos de los que tirar.

sábado, 30 de marzo de 2019

MIL NOVECIENTOS TREINTA Y OCHO, Charles Simic

Poesía
Valparaíso Ediciones
2014
220 páginas
Gran descubrimiento poético Charles Simic. Este libro recoge una antología magnífica de más de 40 años de escritura poética, permite ver la evolución de este serbio que emigró a EEUU con 16 años. 
En todos sus poemas hay una sombra que no se desvanece; tras la aparente sencillez de lo que cuenta, se esconden las sensaciones que provoca en el lector, sensaciones de que algo que no está en el poema está ocurriendo.
En algunos de los poemas hay oscuridad y horror, todo ello rozado de pasada, como si solo el poema se hubiera impregnado levemente de esa atrocidad. En otros hay una atmósfera de miseria que te impregna a ti como lector.
En medio de un paisaje en el que todo parece normal, aparece de repente un verso que hace que todo salte en pedazos, o que introduce una vía de acceso a otro mundo. 
El poema que más me ha impresionado ha sido Hotel Insomnia. El ambiente y la noche, los ruidos, la oscuridad, la vista del muro a través de la ventana, "My Blue Heaven" al piano, el sollozo de un niño que podía ser su propio sollozo...
Una de las cosas que más me ha gustado de la edición es el tener la versión original al lado de la traducción. No me ha gustado la traducción en general, aunque al buscar algunos poemas, he visto traducciones muchísimo peores en la red. Quiero decir que la traducción es correcta, pero no me parece poética, o al menos no con la idea poética que desarrolla Simic en inglés. 
En resumen, un hermoso y enorme descubrimiento poético. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pantalones abandonados

Se me ha disparado la imaginación.
Desde el coche en marcha he vislumbrado tras la niebla unos pantalones vaqueros, tiesos tras la helada, en un solar al lado de un campo de fútbol terrero. ¿Cómo han llegado ahí?. No sé el motivo de mis elucubraciones pero enseguida he pensado en violencia, en tres o cuatro tipos globalmente indeseables forzando a otro a quitarse los pantalones en medio de la noche fría, como venganza, o como castigo ejemplarizante. Sin ir más allá, ya me parece un castigo excesivo, todo lo que puede imaginar el pobre hombre desprovisto de sus pantalones que van a hacerle, el miedo, la impotencia ante la fuerza conjunta y coordinada de los "malvados". Ya dentro de la situación, uno tiende a echar balones fuera y pensar que algo habrá hecho el fulano, que seguramente tú no habrías llegado a una tal situación, pero eso es autoengañarse, simplificarlo todo. Quizás se ha tratado de las circunstancias, o de un azar capaz de concatenar varios hechos inocuos separadamente, o tal vez es un asunto que pone de manifiesto la maldad intrínseca o predominantemente intrínseca de muchas personas. Imagino sangre y navajas que no llegan a herir mortalmente, pero que avisan, y el hombre desprovisto de sus pantalones en medio del frío, castañeteando los dientes buscando refugio en un hogar que no tiene, al menos en un cuarto seguro o en alguien... O parafraseando a Conrad: ¡El Horror!.