Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de diciembre de 2021

FIGURA DESCENDENTE / EL TRIUNFO DE AQUILES, Louise Glück

 Poesía

Visor 

291 páginas

2021

Mi relación, de muchos días, con este libro es ambivalente: me ha gustado mucho porque deja abiertas muchas líneas de pensamiento, porque no concluye y hay que pensar o sentir distintas posibilidades, interpretar, trabajar tras cada poema, pero también me dejaba cierto malestar por el pesimismo que destila en cuanto a la concepción de la vida, del amor, del cuerpo, de la finitud de todo lo que toca y siente. 
La calidad poética es innegable y seguramente leeré otros libros de poemas de esta autora, pero el ambiente que describe es decadente y la sensación que deja es a veces deprimente. Los poemas sugieren ideas, destilan sexo y hablan del deseo, están construidos de una forma sutil y elegante y siempre sorpresiva.
Existe siempre la posibilidad de que las cosas hubieran sido distintas, pero no lo fueron. La relación de la autora con su alter ego y con su cuerpo que ya no va a estar mejor nunca es pesimista, descarnada. Desencantada deja lugar a las dudas, pero sugiere crisis y sugiere inevitabilidad. 
Es un libro que a veces me ha servido de contrapunto a mi optimismo vital habitual y otras veces me ha dejado sumido en pensamientos oscuros. 
En definitiva, una autora que aporta cosas nuevas, que tiene su voz y su estilo propios pero que llena de amargura cualquier situación por hermosa que sea.




domingo, 30 de octubre de 2016

COMO SUCEDEN LOS ÁRBOLES, Maribel Tena García

Poesía
La Penúltima Editorial
2016
75 páginas
Precioso librito de poemas en los que se alterna poesía intimista con conocimiento y metáforas hermosas e inesperadas. 
Cada poema es un mundo en sí mismo; Por un lado constituyen una posible historia vital de la autora (real o imaginada) y por otro lado permiten al lector sentir sensaciones muy hermosas en torno a los objetos, personas e ideas que allí aparecen. 
Ningún poema es banal, su ritmo lento te permite adentrarte en él, sentir cada una de las palabras como un regalo, hacerlo tuyo y por tanto ser capaz de disfrutar de los detalles tanto como lo hizo la escritora.
La edición es magnífica, desde la disposición de los capítulos a las citas que los preceden. 
El libro está organizado en torno a tres capítulos: 1/Raíces verticales, 2/ El perímetro del incendio y 3/ Aspiración de fruto. 
La primera parte es quizás la más personal, quizás una conjura al desamor. La segunda es más social y reivindicativa. Mi preferida es la tercera parte en la que la poeta se suelta la coleta y acomete poemas menos formales, más atrevidos, en los que los detalles aparecen en versos inesperados. 
En definitiva, un hermoso libro de hondura poética y gran calidad literaria. No me resisto a copiar los tres últimos versos del libro, del poema Lecho:
"[...] penetrados por el misterio,
los amantes llegan a olvidar
que incluso los dinosaurios morían lentamente."

lunes, 19 de enero de 2009

Leer poemas

No basta el intentarlo. Para abrir un libro de poemas hay que tener una predisposición especial, saber qué vas a encontrarte dentro, qué hermetismo, qué dificultad, qué belleza, cuál es tu estado de ánimo, cuál tu soledad, cuales tus posibilidades de disfrute. El abanico es muy amplio. Recomiendo a ser posible leer en voz alta, a ser posible también en el idioma original (aunque es muy recomendable tener una traducción al lado), y dejarse llevar por el sonido de nuestra propia voz, y releer, y no buscar nada en la primera lectura. Hace ya unos días que no leo poemas de nadie, y eso le resta ideas a mi vida, le resta romanticismo, le resta imaginación. Llevo varios años leyendo a Caballero Bonald, Somos el tiempo que nos queda, una antología poética, voluminosa, espléndida. Entre quienes leo y releo, Cavafis, Seamus Heaney, Fernando Pessoa, Raymond Carver, Baudelaire, Claudio Rodríguez, así a bote pronto. Cada uno de ellos puede alegrarme el día o la semana, o el mes. En cada uno de ellos encuentro inspiración, ideas, una voz o una presencia que me modifican el ánimo, que me perturban, que me hacen pensar mientras disfruto de un arte sublime, conceptual, lejos de la banalidad mundana que habita en la prensa, en la televisión, en las tertulias radiofónicas.

jueves, 30 de octubre de 2008

Poesía

El estado de ánimo de cada día lo puede dar el libro que has estado leyendo, o las canciones que has estado escuchando, o las noticias del día, pero creo que un poema o una sucesión de ellos nos puede cambiar nuestra percepción momentánea del mundo de forma más intensa que cualquier otra cosa. La mayoría de la gente hoy no lee poemas, de hecho el concepto de poema que poseen se reduce a lo que les enseñaron en la escuela en su momento, y cuando la enseñanza se produjo en un sistema educativo de hace 30 años o más, había poetas que no existían oficialmente (los mejores sin duda) y la poesía era rimada y ceñida a los cánones más ortodoxos y a los temas más banales, más inocuos. Sin embargo con la llegada de la democracia y de una libertad más amplia de elección, empezamos a conocer los poemas que podían cambiar el mundo, que contenían en su seno todas las indisciplinas, todas las irreverencias, todas las prohibiciones, sensaciones que nunca habíamos soñado. Claro que a veces no son fáciles de leer, no son fáciles de entender, en general puede decirse que hace falta una cierta cultura y una cierta educación para poder acceder a ellos, para poder disfrutarlos. Es todo un mundo acceder a la poesía. Para los no iniciados la pregunta sería ¿por dónde comenzar?, ¿qué leer?. Es muy difícil de responder, pues los gustos de las personas son muy variados, es como la música clásica, a cada cual le gusta un compositor o varios. Yo personalmente me inclino por Haendel y Tchaicovski. En poseía es casi más complicado pues depende del estado de ánimo. En fin, recomiendo algo muy popular como los Cuadernos de Nueva York de José Hierro para empezar.