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martes, 27 de mayo de 2008

Retazos de la naturaleza

Según venía caminando hacia el trabajo esta mañana fresca de primavera, con charcos en el suelo y olor a plantas húmedas, me ha dado por pensar y observar en el contraste entre las torres de pisos de ladrillo, el asfalto por donde pasan cada día miles de vehículos, y el pequeño parque que he atravesado, voluntariamente para llegar a mi lugar de trabajo. Ese parque pequeño, es como un oasis en medio de un desierto donde todo lo natural está ausente. Al salir del parque he mirado al cielo para contemplar a una cigüeña que llevaba en su pico una enorme rama para construir o consolidar su nido, esquivando los altos edificios, como un vestigio de un pasado ya remoto. No queremos mirar sin embargo la cantidad grande de gatos muertos por los coches en las calles, ni la ausencia de cantos de pájaros, ni el olor tan desagradable a ciudad que oculta las esencias de las plantas del campo, no tan lejano en esta ciudad no demasiado grande. Los cientos de miles de años de evolución que han dado lugar a mi persona añoran esa vida campestre, en plena naturaleza, sobre todo ahora, en primavera, cuando el frío ya no es tan intenso. ¿Dónde están las estrellas?, ¿cuándo podemos contemplarlas?.

martes, 23 de enero de 2007

El frío que no llega

Hace de nuevo un frío mediático, alentado por los medios de comunicación en su creación desaforada de noticias. Es el frío de siempre, de enero, frío seco en Castilla, de una quietud y una belleza terribles. Ayer nevó levemente, tan levemente que no llegó ni a cuajar un poquito de nieve. Tal vez en las montañas haya pasado otra cosa diferente, a tenor de las imágenes de televisión.
Antes tal vez no le dábamos tanta importancia al tiempo que hiciese, pero ahora, desde las tiendas de moda, a los lavaderos de coche, dependen de las previsiones. Ayer mientras el amago de nevada, el túnel de lavado de una superficie comercial estaba absolutamente vacío. Caja cero.
Para toda esta parafernalia, los ayuntamientos de las ciudades han organizado toda una red de termómetros, para que los viandantes y los automovilistas no puedan pasar de largo sin verlo, sin sentir más frío o más calor de lo que tenían antes de verlo. Durante un tiempo yo jugaba a hacer apuestas sobre la temperatura que marcaría tal o cual termómetro.
Además estos termómetros urbanos están llenos de publicidad (a ser posible bancaria), con lo cual todo tiende hacia el mismo sitio: consumir, comprar, movilizar el desarrollo económico de cada ciudad.